
Quisiera comentar que si la película en sí ya era estresante, más aun, lo era mi compañero de butaca! Joder! y es que ya van dos veces seguidas! en Rec casi me queman porque el colgao de la izquierda no encontraba la coca-cola y encendía una y otra vez el mechero a escasos dos milímetros de mi pantalón buscando su preciado tesoro. Esta vez el mal atacaba por la derecha, un tio de 200 kilos que comía palomitas como un desesperado de la vida y respiraba... joder! como respiraba el tio! yo pensaba que se iba a morir, que no le llegaba el aire, él sabía que no podía comer y respirar a la vez, aun así, poniendo su vida en peligro tragaba palomitas como si fueran las últimas palomitas del mundo. No exagero si os digo que casi se come la caja, porque al finalizar hasta la último copo sin quemar de maiz que quedaba dobló la caja XXL hasta hacerla un pliegue de 2x2 cm...
Sin mas comentarios, ahí os dejo pruebas del lugar de los hechos...
2 comentarios:
Toni, no comprendes que ese es el motivo por lo que te lo sentaron al lado?
Que mejor que un bombero ante un posible episodio de ahogo por ingestión de diferentes productos al unisono.
Por cierto, no has comentado que nada más llegar, te pregunto que habias hecho con su Coca-Cola!
Es cierto, es una parte de la experiencia que querria borrar de mi mente, por dos segundos, temí por mi vida. Gracias a dios contaba con la Coca-cola de tu sobrina como elemento de cambio o disuasorio para escapar.
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